En True Identity, creemos en el poder de una pregunta bien hecha, en el valor de un abrazo a tiempo, y en lo transformador que puede ser un espacio seguro donde un joven se sienta visto, escuchado y amado. Nuestra misión es clara: ayudar a los jóvenes a descubrir su identidad, sanar su corazón y caminar con propósito. Y lo hacemos a través de experiencias vivenciales que combinan reflexión, juego, valores y verdad.
Dos días, un mismo propósito
Recientemente, en Cajicá, tuvimos el privilegio de llevar nuestro mensaje al Colegio Gran Colombiano, con dos eventos que marcaron un antes y un después en la vida de muchos estudiantes. El escenario fue la hermosa Hacienda San Luis, pero lo más poderoso no fue el lugar, sino lo que ocurrió allí dentro.
A través de nuestras 8 clases, invitamos a los chicos a detenerse por un momento y hacerse una pregunta profunda:
¿Quién te enseña de la vida?
A partir de esa reflexión, los llevamos por un recorrido emocional y práctico que tocó áreas como el perdón, la verdad, la amistad, la valentía, la toma de decisiones y la identidad. Cada clase fue diseñada para activar el pensamiento, el corazón y el espíritu.
Un solo día que cambia todo
En tan solo un día, se crearon lazos, se derrumbaron muros y se construyeron nuevas maneras de verse a sí mismos y al mundo. Vimos lágrimas de sanidad, abrazos sinceros, risas que liberaban y jóvenes que, por primera vez, se animaban a contar lo que llevaban guardado por años.
Jugamos, reímos, aprendimos, pero también nos detuvimos a sanar heridas internas que muchas veces nadie ve. Y eso es lo que hace especial a True Identity: no solo hablamos de valores, los encarnamos en experiencias reales que tocan el alma.



“Nunca había sentido que mi historia valía. Pero ese día entendí que Dios puede usar incluso mi dolor para levantarme.”
— Laura, 16 años
“True me ayudó a perdonar a mi papá. Pensé que nunca lo lograría.”
— Kevin, 17 años
Estos testimonios nos motivan a seguir, porque detrás de cada joven, hay un universo entero por descubrir. Y si logramos sembrar una semilla de esperanza, entonces ya valió la pena.
¿Y tú? ¿Quieres ser parte del cambio?
Este tipo de jornadas no serían posibles sin el apoyo de personas como tú.
Hoy te invitamos a sumarte a esta misión:
- Dona: Lo que gastas en un café en la calle puede ser una inversión en el propósito de un joven. Con tu aporte, más chicos podrán vivir experiencias que transforman su vida.
- Hazte voluntario: Comparte tu tiempo, tu historia y tu corazón con quienes más lo necesitan.
- Corre la voz: Comparte nuestro trabajo con tus amigos, familiares o comunidad. Puedes ser el puente para que otros también se sumen.
Porque cuando un joven descubre su valor, todo comienza a cambiar
Lo que pasó en Cajicá fue más que un evento. Fue un recordatorio de que los jóvenes no necesitan discursos largos, sino experiencias genuinas. Necesitan menos juicios y más oportunidades para ser escuchados y guiados.
“La verdadera transformación comienza cuando alguien cree en ti, incluso antes de que tú mismo lo hagas.”




